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Licencia federativa de montaña: qué cubre y por qué merece la pena

Información orientativa revisada el 19 de septiembre de 2026. La norma aplicable es la oficial enlazada en cada ficha.

La forma más habitual de tener cubiertos en España el rescate y la asistencia sanitaria en montaña es la licencia (o “tarjeta”) de una federación de deportes de montaña. Entender cómo se organiza esa licencia evita sorpresas si algún día hay que usarla.

Dos niveles: federación autonómica y FEDME

Quien se federa lo hace primero en su federación autonómica de montaña (FMM en Madrid, FEEC en Cataluña, EMF-FVM en el País Vasco, FDMESCYL en Castilla y León, FEMECV en la Comunitat Valenciana, y así en cada comunidad): es esa licencia autonómica la que trae aparejado el seguro de accidentes con las coberturas de asistencia sanitaria y rescate. La Federación Española de Deportes de Montaña y Escalada (FEDME) no emite una licencia alternativa, sino una habilitación que se suma a la autonómica y se pide a través del club o de la federación: hace falta para competir en pruebas FEDME y da acceso a precios preferentes en refugios (también en los países con los que hay convenio de reciprocidad), a la formación de sus escuelas de alta montaña y a otros servicios.

Qué obliga la ley y qué cubre en la práctica

La Ley 39/2022 del Deporte (artículo 23) obliga a que todo deportista federado que participe en competiciones oficiales de ámbito estatal tenga un seguro obligatorio deportivo, y remite a un reglamento la cuantía de sus prestaciones mínimas; hasta que ese reglamento se apruebe, siguen en el Real Decreto 849/1993. Las licencias de montaña que ofrecen las federaciones autonómicas van más allá de ese mínimo: la de la Federación Madrileña, por ejemplo, incluye seguro de accidentes con asistencia médica, rescate, responsabilidad civil y seguro de vida. Cada póliza tiene sus propios límites y exclusiones, así que léelas antes de contratar.

Las modalidades varían de una federación a otra, pero la lógica es la misma en casi todas: una licencia básica de senderismo o excursionismo (sin material técnico) y licencias más completas que añaden escalada, alpinismo, barrancos, esquí de montaña, raquetas de nieve o espeleología. El ámbito territorial también depende de la modalidad: hay licencias pensadas para moverse cerca de casa y otras que cubren Europa o todo el mundo, con un precio que sube en consecuencia.

Por qué federarse, más allá del precio

Un seguro de accidentes o de vida genérico puede excluir las actividades de montaña o no contemplar el rescate, y la tarjeta sanitaria no siempre basta: la Federación Cántabra advierte en sus preguntas frecuentes de que, sin un seguro que lo cubra, la factura de la asistencia posterior a un rescate puede acabar llegando a casa. La licencia federativa está pensada para eso: cubre la actividad para la que te has federado, dentro del ámbito y con los límites de su póliza. En las comunidades donde existe una tasa por rescate imprudente (ver ficha de emergencias), pregunta a tu federación si su seguro la asume, porque es una tasa pública y no un gasto sanitario. No hemos incluido aquí los importes de las licencias: al no ser una tasa pública, cada federación fija los suyos y conviene consultarlos directamente en su web antes de federarse.

Normativa citada

Fuentes