Un quemador de gel casero, hecho con una lata de caramelos, por menos de un euro
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De qué va
Gabriel Zalve enseña, desde su cocina, cómo montar un quemador silencioso mucho más compacto que los clásicos hornillos plegables de bolsillo. Aprovecha un trozo de fibra aislante de vidrio (de las que resisten el fuego a temperaturas moderadas) que encontró tirada, la corta en tiras y la va compactando por capas dentro de una lata pequeña de caramelos hasta rellenarla por completo.
El resultado, una vez impregnada la fibra con gel de alcohol para quemar y prendida con un mechero, funciona como un mini fogón: arde sin apenas ruido ni olor, aguanta el calor sin quemarse por fuera y se apaga sin más que cerrar la tapa a presión, sin necesidad de agua ni de apagarlo con las manos. Lo prueba calentando agua para un café apoyado sobre un pequeño trípode de varillas, y aclara que no da tanto calor como para cocinar un plato entero, pero sí lo justo para una bebida caliente rápida.
Es una manualidad sencilla y barata, pensada para quien quiere reducir peso y volumen del equipo de fuego en salidas cortas de bushcraft, con materiales que se pueden encontrar reciclados sin apenas coste.


