Saltar al contenido
Artículo

Cresta de Llosas: el camino extremo al Aneto

Dos rápeles, trepadas de hasta IV y un historial de accidentes: FerranoTV sube al Aneto por la cresta de Llosas y la llama la ruta más dura de su vida.

Redacción VLHS4 min de lectura

Hay más de una forma de subir al Aneto, el techo del Pirineo (3.404 m), y la ruta normal por el Corredor Estasen no es la más exigente. FerranoTV ha subido con dos compañeros, Pau y Nando, por la cresta de Llosas: una vía alpina con trepadas, dos rápeles obligados y un tramo final que enlaza con el Paso de Mahoma antes de coronar. Al terminar, Ferran la valora como “la más dura de mi vida, sin duda”.

Un madrugón forzado por la pista cerrada

El plan empieza torcido. La pista de acceso al valle de Vallibierna, hasta el refugio de Coronas, estaba cerrada al tráfico privado el día del vídeo, así que el grupo tiene que coger en Benasque el primer autobús, a las 5:00 h, y llega al refugio hacia las 6:10 h, ya de noche, subiendo con frontales.

¿LA RUTA MÁS PELIGROSA AL ANETO? | Cresta de Llosas (3.404 m) · ver en YouTube

Desde el refugio, el itinerario sube hasta el ibón inferior de Coronas —el último punto para coger agua— y se desvía hacia el collado de Llosas, donde empieza el terreno de trepada.

Trepada, arnés y dos rápeles obligados

El primer 3.000 del recorrido es el Argarot Sur, y ahí el grupo se calza el arnés para destrepar asegurado con cordino por una placa fisurada, uno de los pasos más técnicos del día, según Ferran. A partir de ahí la cresta obliga a dos rápeles: el primero, largo (unos 40 m), justo tras el Argarot Sur; el segundo, más corto, cerca de la brecha superior de Llosas, donde Nando explica la maniobra con descensor en ocho, nudo autobloqueante, reunión con cordinos y maillón.

El vídeo de Luis García Díaz, otro alpinista que hizo la cresta en solitario, con toda probabilidad el mismo al que Ferran agradece haberse preparado con su vídeo, confirma los mismos datos técnicos: un primer rápel de unos 40 m (en dos tramos de 25 m con cuerda de 50 m) seguido de un segundo rápel de unos 25 m, con argollas nuevas instaladas en los anclajes.

Tras los rápeles, el grupo continúa por la aguja de Franqueville y una zona que Ferran no identifica con seguridad —probablemente la aguja Tchihatcheff— hasta la brecha superior de Llosas. García Díaz sitúa precisamente ese tramo, entre la brecha superior y el Aneto, como la parte más técnica y expuesta de toda la cresta, con pasos de tercero y cuarto menos.

En un punto de la cresta hay una placa conmemorativa que Ferran señala como recordatorio de que “no hay que subestimar la montaña”. El vídeo de García Díaz muestra, algo más adelante, otra placa distinta cerca ya del Aneto, y resume la travesía con una advertencia: la cresta tiene ya varios accidentes mortales, “mucho ojo y respeto a este tipo de actividades”. Esa lectura encaja con el historial documentado de la zona: en agosto de 2020 una montañera de 43 años murió tras caer unos 70 metros en la cresta, y en septiembre de 2024 un montañero de 57 años sufrió un traumatismo craneal grave al caer unos 150 metros, ambos con rescate del GREIM confirmado por prensa a partir de fuentes oficiales (112 SOS Aragón).

Paso de Mahoma, tormenta y menos de ocho horas

Superada la cresta, el grupo enlaza con el Paso de Mahoma —la arista aérea del itinerario normal del Aneto— para coronar la cumbre. En la bajada, ya por el collado de Coronas, empieza a llover: se ponen el chubasquero de Gore-Tex y cruzan con cuidado una lengua de hielo fósil antes de volver a la senda marcada. Según el propio vídeo, toda la actividad va de las 6:10 h a las 14:00 h, menos de ocho horas incluyendo las paradas para comer y los dos rápeles.

Qué grado tiene realmente la cresta

Las fuentes consultadas no dan todas la misma cifra, y conviene tenerlo en cuenta antes de plantearse la ruta. Josep Esteve, guía de montaña titulado UIAGM, la clasifica en torno al grado 3 sobre 5, con “pasos de IIIº y alguno puntual de IVº” y un desnivel de unos 1.500 m desde la cabaña de Pescadores hasta la cumbre, en jornada de uno o dos días con posible vivac en los ibones de Coronas. La Cooperativa de Guías del Pirineo señala un paso de grado IV en la aguja Tchihatcheff como el punto más difícil, con la aguja Escudier como otro tramo de IV, y recomienda cuerda de 60 m, casco, crampones ligeros y material de rápel. El blog de montaña Tocando el Cielo la describe como AD (bastante difícil, en la escala alpina), con sucesión de trepadas y destrepes en torno al IIIº y un rápel crítico de unos 38 m en la aguja Tchihatcheff.

García Díaz, que hizo la cresta en solitario, la valora bastante más arriba: D/D+, por los pasos de IV y IV+ antes del Aneto, y avisa de que mucha gente abandona en la brecha superior de Llosas y baja hacia Coronas si no se ve con soltura en esos pasos. El rango real, en definitiva, va de IIIº con puntos de IVº según las guías profesionales hasta D/D+ según quien la ha hecho en solitario, y depende también del estado de la roca, la nieve y el hielo del día concreto.

Nuestra lectura

Con lo que cuentan estos dos vídeos y lo que confirman las webs de guías consultadas, la cresta de Llosas no es una variante panorámica del Corredor Estasen: es una vía alpina de verdad, con trepada expuesta, dos rápeles obligados y un historial de accidentes graves y mortales documentado por prensa con fuente oficial. FerranoTV la señala como la ruta más dura que ha hecho hasta ahora. No es una ruta para improvisar: exige arnés, material de rápel, soltura en trepada de IIIº-IVº y, a la vista de las placas conmemorativas que aparecen en ambos vídeos, mucho respeto.

Fuentes

Sigue leyendo